En Novopedia, además de ofrecer soluciones jurídicas a los conflictos familiares y de pareja, proporcionamos apoyo psicológico y psicopedagógico. Ofrecemos información, orientación y asesoramiento para todos los integrantes de la unidad familiar, siempre con el fin último de buscar soluciones a los problemas que se plantean en la convivencia cotidiana.

 Estos problemas los analizamos de manera integral, desde dos vertientes: la psicológica y la jurídica:

  1. Desde la vertiente psicológica buscamos la mejora del diálogo y la comunicación de la pareja, ofreciendo las herramientas necesarias para que sepan enfrentarse a sus problemas psico-afectivos y de convivencia; la llegada de los hijos y sus cuidados, los celos entre hermanos, el primer suspenso, el fracaso escolar, el establecimiento de normas y límites, la convivencia con adolescentes, la llegada de la pareja de alguno de los progenitores, la adaptación de los hijos a un nuevo seno familiar, etc.
  2. Desde la vertiente jurídica atendemos situaciones de separación, divorcio, ruptura de la pareja de hecho, incluso procedimientos de nulidad matrimonial, búsqueda de soluciones a problemas relativos a la guarda y custodia, régimen de visitas, establecimiento y pago de pensiones alimenticias o de contribución a gastos ordinarios y extraordinarios, liquidaciones patrimoniales, etc.

Somos conscientes de las situaciones que afectan, en mayor o menor medida, el bienestar del grupo familiar o de alguno de sus miembros y por ello ofrecemos apoyo profesional a través de servicios confidenciales y totalmente personalizados, con una metodología basada en la investigación, prevención, actuación y seguimiento de cualquier tipo de situación familiar que necesite orientación psicosocial, jurídica y/o mediación.

 

Qué servicios ofrecemos

Apoyamos a las familias en situaciones de crisis, ayudándoles a descubrir y crear el entorno adecuado para que sus miembros puedan elaborar el proceso que les lleve a salir del problema. Para conseguirlo ofrecemos los siguientes servicios: 

  1. Procesos de mediación. Encaminados a mejorar la convivencia, reducir los conflictos y encontrar soluciones a los numerosos problemas que surgen en el seno familiar. Ponemos todos nuestros conocimientos al servicio de la pareja para que ésta decida cómo planificar su futuro.
  2. Asesoramiento y asistencia jurídica. Asesoramiento jurídico y atención personalizada para la solución de problemas y conflictos familiares. Nuestro objetivo es buscar la solución más satisfactoria para las partes, promoviendo la búsqueda de acuerdos que eviten procesos contenciosos complejos y traumáticos, favoreciendo con ello un buen clima en el entorno socio-familiar.
  3. Orientación familiar.  Intervención cuyo objetivo es fortalecer las capacidades de la familia y los vínculos que unen a sus miembros, con el fin de que sean capaces de estimular tanto su progreso personal como emocional.
  4. Terapia familiar. Tratamiento especializado dirigido al conjunto de la familia, o a alguno de sus miembros, con la finalidad de provocar cambios en las relaciones familiares que hagan a la familia competente para normalizar sus relaciones personales y sociales.

 

Procesos de mediación

Cada situación de separación y/o divorcio es única, lo mismo que lo es la relación de cada pareja. Durante la convivencia la pareja trabaja conjuntamente para resolver los problemas familiares. El papel de los padres en la educación de los hijos es difícil incluso en las mejores circunstancias. Cuando está a punto de producirse la ruptura ese trabajo que se hace entre dos se convierte en una tarea de lo más difícil, a la vez que van surgiendo nuevos problemas que resolver. Si una vez producida la separación los progenitores continúan sin entenderse, la relación familiar entre dos hogares diferentes puede complicar aún más un trabajo que ya es complejo de por sí. 

Frecuentemente en los procesos legales se establece un círculo vicioso en la lucha establecida por los ex cónyuges para intentar llegar a acuerdos, derrochando tiempo, dinero y conflictos que transcienden a los hijos. La mediación familiar tiene como objetivo reabrir el diálogo entre los padres para crear un ambiente de colaboración que, por lo general, el ámbito jurídico impide. 

La mediación familiar es un proceso de resolución y manejo de conflicto que devuelve a las partes la responsabilidad de tomar sus propias decisiones en relación con sus vidas (Folberg y Milne, 1998). 

A través de la mediación, nuestros especialistas ofrecen una nueva forma de resolver los conflictos que surgen a raíz de la separación o el divorcio. La mediación familiar ayuda a promover la resolución conjunta de los problemas que aparecen antes, durante y tras la ruptura de la relación. 

Ventajas de la Mediación Familiar 

  • Permite el restablecimiento de la comunicación entre ambos progenitores, ofreciendo siempre un espacio neutral y confidencial, en el que poder hablar de los problemas que les preocupan con respecto a su separación.
  • Fomenta en los participantes actitudes de colaboración frente a las de confrontación propias de un procedimiento contencioso. En una mediación, ambos progenitores están de un mismo lado, esto es, del lado de la familia y por tanto son capaces de priorizar un interés compartido, como es la parentalidad, frente a los intereses personales de cada uno de ellos.
  • Ofrecer al padre y la madre la oportunidad de tomar sus propias decisiones con respecto al porvenir de sus hijos e hijas, sin que nadie deba hacerlo en su lugar. El acuerdo que se busca es su acuerdo y la búsqueda se realiza por ambos progenitores de forma conjunta.
  • Facilita la posibilidad de aprender nuevas maneras de encontrar soluciones a los problemas tantas veces discutidos entre la pareja. Nuevas formas de encontrar zonas de consenso que en un futuro pueden ayudarles a dar respuestas en común a los problemas que puedan surgir una vez producida la separación.
  • Por último, la mediación familiar es claramente beneficiosa para los hijos, ya que en ella se van a analizar los comportamientos y las actitudes que el padre y la madre deben tener a la hora de minimizar las consecuencias que la separación puede provocar en el proceso adaptativo de los menores a la nueva situación familiar.  

 

Asesoramiento y asistencia jurídica

Atención a los miembros de la pareja:

  • Separación. 
  • Divorcio. 
  • Ruptura en parejas de hecho. 
  • Nulidades matrimoniales. 
  • Liquidación del régimen económico. 

Pactos familiares: 

  • Asistencia económica: pensiones alimenticias a los hijos, pensiones compensatorias, colaboración en gastos ordinarios y extraordinarios y contribución a las cargas familiares.
  • Guarda y custodia compartida o monoparental. 
  • Régimen de visitas, comunicaciones y estancias con los hijos. 

Procedimientos judiciales: 

  • Separación. 
  • Divorcio. 
  • Ruptura en parejas de hecho. 
  • Nulidades matrimoniales. 
  • Liquidación del régimen económico. 
  • Ejecución de sentencias. 
  • Reclamaciones por impago de pensiones. 
  • Reclamaciones por incumplimiento de acuerdos. 
  • Modificación de medidas. 

  

Intervención y orientación en terapia de familia 

En cada caso particular, ponemos en marcha el desarrollo de estrategias y pautas de actuación propias y necesarias para la resolución de cualquier conflicto derivado de una disfuncionalidad familiar. Realizamos un tratamiento especializado dirigido al conjunto de la familia, o a alguno de sus miembros, con la finalidad de provocar cambios en las relaciones familiares que hagan a la familia competente para normalizar sus relaciones personales y sociales. 

El primer paso para el cambio es reconocer lo que sucede. Satir, 2002 

 

Los objetivos de la orientación familiar son:

  1. Que la familia tome conciencia real y realista del problema.
  2. Concienciar a la familia de que el cambio es posible. 

Para conseguirlo llevamos a cabo los siguientes pasos:

  • Establecimiento de la relación con la familia.
  • Estudio de la situación familiar: recogida de información, valoración y diagnóstico.
  • Conciencia de la situación y motivación al cambio.
  • Intervención sobre las áreas disfuncionales.
  • Anclaje, generalización y consistencia de los resultados.
  • Derechos del menor frente a la separación de la pareja.

Son múltiples las situaciones de riesgo en las que el menor se puede encontrar como consecuencia de la actitud de los padres. Siendo éste uno de los factores de más importancia, nuestros profesionales trabajan especialmente para: 

  • Favorecer las informaciones y comunicaciones entre padres e hijos sobre la separación y sobre los planes de futuro para los menores, a fin de que sean capaces de ver las cosas con perspectiva, lo cual les generará menos incertidumbres.
  • Ayudar a los hijos a entender, comprender y soportar mejor los cambios que acontecen.
  • Apoyar y fomentar las actitudes y conductas de autonomía e independencia de los hijos frente a los conflictos conyugales.
  • Disminuir los riesgos de las alianzas entre un padre y unos hijos dirigidos a enfrentarlos con el otro padre.
  • Ayudar a diferenciar y esclarecer qué tensiones conyugales se hallan más allá de los hijos pero suelen expresarse a través de ellos.
  • Favorecer y fortalecer los comportamientos de tolerancia a las separaciones parciales entre padres e hijos.
  • Ayudar a los padres a entender los comportamientos y a soportar las expresiones de contrariedad, rabia, etc, de los hijos, asociados a la separación.
  • Promover comportamientos más flexibles sobre las horas y fechas de estancia con los no custodios.
  • Ayudar a evitar la delegación que realizan en los menores para que éstos asuman la decisión de con quién convivir, cómo planificar las visitas, etc.

 Porque es imprescindible tener en cuenta que ante la separación de los padres los hijos tienen los siguientes derechos

  • Desarrollar y mantener una relación independiente, tanto con la madre como con el padre.
  • Estar al margen del conflicto entre sus progenitores.
  • No tener que tomar decisiones que desbordan sus posibilidades y que son exclusiva responsabilidad de los adultos. Por ejemplo, elegir con quién van a convivir, o el tiempo que tienen que pasar con el progenitor con el que no conviven habitualmente.
  • No tener que tomar parte, defender o infravalorar la importancia de ninguno de sus padres.
  • Ser guiados, educados y alimentados por cada uno de sus progenitores, sin la interferencia del otro.
  • Que sus necesidades materiales sean sufragadas por ambos, de forma independiente al tiempo que pasan con cada uno de ellos.
  • Disfrutar de la compañía de cada uno, al margen de si contribuyen o no económicamente a sus necesidades.
  • Disponer de un espacio personal en casa de cada uno de sus progenitores.
  • Desarrollar y mantener relaciones con otros adultos (familiares, nueva pareja, etc.), mientras éstas no interfieran o reemplacen la relación de los menores con sus padres.
  • Confiar en que ambos progenitores cumplirán los compromisos adquiridos en su separación, con respecto, tanto a las necesidades afectivas de contacto como económicas. 

 

Carta de un hijo a sus padres separados

No tratéis de disipar mi dolor con grandes regalos y diversiones. Me duele el corazón y éste no sana con risas, sino con caricias. Todo lo que necesito es la garantía de que, aunque estéis separados, ninguno de los dos me abandonará. 

Decidme con palabras y actitudes que puedo seguir amándoos a los dos y ayudadme a mantener una relación estrecha con ambos. Después de todo, fuisteis vosotros quienes os escogisteis mutuamente como mis padres. 

No me pongáis de testigo, de árbitro ni de mensajero en vuestras peleas y conflictos. Me siento utilizado y responsabilizado por arreglar un problema que no es mío. Tened en cuenta que todo lo que os perjudica mutuamente, también me lastimará personalmente a mí. 

No os critiquéis ni menospreciéis delante de mí. Entended que por malos que hayáis sido como esposos, sois mis padres y por lo tanto yo necesito veros a ambos como dos grandes personas. 

No peleéis a ver quién se queda conmigo, porque no soy de ninguno, pero os necesito a los dos. Recordad que estar conmigo es un derecho y no un privilegio. 

No me pongáis en situaciones en que tenga que escoger con quién irme, ni de qué lado estoy. Para mi es una tortura porque siento que si elijo a uno le estoy faltando al otro, y yo os quiero y os necesito a los dos. 

Decidme que no tengo la culpa de la separación, que ha sido vuestra decisión y que yo nada tengo que ver. Aunque para vosotros esto sea obvio, yo me culpo porque necesito conservar vuestra imagen intacta, y por lo tanto, el único que puede haber fallado pienso que soy yo. 

Entended que cuando llego furioso después de estar con mi padre/madre, no es porque él/ella me envenene, sino que estoy triste y tengo rabia con ambos porque ya no puedo vivir permanentemente con los dos. 

Nunca incumpláis con una cita o una visita prometida. No tenéis idea de la ilusión con la que espero vuestra llegada, ni el dolor tan grande que me causa ver nuevamente que habéis fallado. 

Dadme permiso para querer a la nueva pareja de mi padre/madre. Aunque en el fondo del alma me duele aceptarla, yo quiero ganármela para no perder al padre/madre que pienso que me dejó por ella. 

No me pidáis que sirva de espía ni que os cuente cómo vive o qué hago con mi otro padre. Me siento desleal para con él, y no quiero ser un soplón. 

No me utilicéis como instrumento de su venganza, contándome todo lo "malo" que fue mi padre/madre. Lo único que con seguridad lograréis es que me llene de resentimiento contra quien trata de deteriorar una imagen que necesito mantener muy en alto. 

Aseguraos que comprendo que aunque vuestra relación matrimonial haya terminado, nuestra relación es diferente y siempre seguirá vigente. Recordad que aunque la separación pueda constituir para vosotros una oportunidad para terminar con un matrimonio desdichado o para establecer una nueva relación, para mí constituye la pérdida de la única oportunidad que tengo para criarme al lado de las personas que más amo y necesito.  

Recordad que lo mejor que podéis hacer por mí -ahora que ya no os amáis- es que os respetéis  mutuamente. Con ello también me estaréis respetando a mí.

 

A mis padres... que se están separando

Mamá y papá, aunque no lo creáis me doy cuenta de que entre vosotros las cosas no funcionan.

Cuando decidáis no vivir juntos, me gustaría que me lo dijerais conjuntamente.

Cuando no comprendo las situaciones, puedo pensar que es por mi culpa. Necesito que me tranquilicéis explicándome que la separación es una decisión de los dos.

Tratad de que mi vida diaria no cambie demasiado, sigue siendo importante para mí mantener un horario, mis amigos y mi colegio.

Os necesito a los dos; saber que puedo contar con vosotros me da seguridad. Decidme que vais  a estar ahí cada vez que os necesite.

Si os peleáis delante de mí por vuestros problemas, me estáis haciendo daño.

Cuando os peleáis por mí, siento que me estáis utilizando, me divide y me siento mal.

Es injusto que yo tenga que decidir por uno o por otro, porque os quiero a los dos.

Vivir con uno no significa no querer o abandonar al otro. Para mi bienestar necesito seguir relacionándome con ambos.

No os critiquéis; recordad que sois mis papás y eso me puede doler.

Cuando os desahogáis conmigo me hacéis sentir impotente y desleal.

Procurad no acceder a todas mis exigencias; a veces sólo querré aprovecharme de vuestra debilidad.

Sigo necesitando normas y límites adecuados. Tengo que aprender a respetar vuestra nueva vida.

No queráis controlar lo que hago cuando estoy con cada uno de vosotros; puedo agobiarme y perder la confianza.

Cuando tengáis algo que deciros, no me utilicéis como intermediario, no es mi papel.

No me sobreprotejáis, no quiero ser víctima.

 

Ayudadme a crecer.